Siete olmedo®

EL ERROR COMO UNA OPORTUNIDAD DE APRENDIZAJE
Lic. Claudia Rosas

En la vida nos encontramos con diferentes situaciones, pruebas, elecciones, etc. Las cuales representan desafíos o dilemas que necesitamos resolver. Se nos presentan a todas las personas, en diferentes contextos, con diferentes niveles de dificultad, etc. Algunas veces saldremos victoriosos y otras tantas nos tendremos que enfrentar al fracaso. A lo largo de toda nuestra vida cometeremos muchos errores y esto esta bien, es normal. Efectivamente haremos todo lo posible por evitar que sucedan y así poder lograr nuestro objetivo. Sin embargo, también podemos beneficiarnos de aquellas situaciones donde el error, desafío o conflicto se hagan presentes. 

Es importante hacer consciencia de cómo percibimos o nos relacionamos con el error, ya que esto determinará la manera en la que los afrontamos. No es lo mismo, una persona que percibe el error como algo terrible que le sucedió y que le arruinó por completo su objetivo. A una persona que mira el error y se detiene a reflexionar acerca de este, identificar que sucedió, que podría modificar, que aprende de esta situación, encontrar posibles soluciones, etc. 

El error como una oportunidad de aprendizaje, nos abre puertas para encontrar diferentes soluciones, para poder evitar que vuelva a suceder, para aprender una lección, para evolucionar… Claramente es una actitud o una visión que quisiéramos transmitir a nuestros niños, si pensamos todo el futuro que tienen por delante y todas las situaciones a las que se enfrentarán.  

En ocasiones hemos visto a niños y niñas evitar algunas actividades o que se quedarse paralizados ante alguna situación nueva o retadora, por el miedo a equivocarse. Algunas veces prefieren no intentar, evadir retos o incluso mantener una actitud “apática” por no enfrentarse ante el error, ya que no cuentan con herramientas para gestionarlo o porque el mensaje que han recibido en casa es que equivocarse algo que no está permitido, que no hace feliz a mamá o papá, que generara una reacción desagradable de sus cuidadores, etc.  

Y en este punto muchos de los padres o cuidadores podrían pensar “Yo jamás les he dicho que esta prohibido equivocarse o que me voy a poner triste, de malas, etc”. Y probablemente esto sea cierto y verbalmente jamás ha recibido ese mensaje de manera directa. Sin embargo, este es un excelente momento de evocar alguna situación donde tu hijo o tú hayan comido un error… te pido que piense en esa situación y recuerdes que fue lo que te dijiste o lo que le dijiste, tanto verbalmente como con tu lenguaje no verbal (gestos, entonación, postura, etc). Recordemos que somos modelo todo el tiempo, la manera en la que nos ven gestionando nuestros propios errores, la tomarán como modelo para gestionar los suyos también.  

La otra cara de la moneda con la que se puede enviar este mensaje es con situaciones de sobreprotección. Todas esas veces que por evitar que se equivoque, falle o no salgan las cosas como las planeaste; terminas realizando las cosas por el / ella. Cuando vas diciéndole todo lo que tiene que hacer, sin darle la oportunidad de intentar. El mensaje es: “Es tan importante que todo salga bien, que no puedes fallar” o “No te dejo enfrentarte al error, porque no puedes con el”. 

Percibir el error como una oportunidad es una habilidad que se puede entrenar y transmitir a los demás. Como todas las habilidades requiere práctica para fortalecerla y automatizarla, permitiéndonos integrarla a nuestro día a día. 

A continuación, te comparto algunos puntos para encontrar oportunidades dentro de las diferentes situaciones que se te presentan: 

  • Ser consciente de cómo reaccionamos cuando nosotros o nuestros hijos se equivocan. Cuidando el mensaje que damos con las palabras y el que mandamos con nuestro lenguaje corporal.  Buscando los buenos tratos, dirigiéndonos con respeto (sin insultos y sin gritos), recordando que efectivamente la situación puede ser frustrante y retadora, pero que también podemos aprender de ésta y aprovecharla para aprender. Como menciona Eduardo Aguilar Kubli en su libro Las diez reglas de oro para educar a tus hijos. “Los errores nos brindan información para crecer, no para empequeñecer”. 
  • Tomarnos un momento para reflexionar acerca de lo sucedido (puedes buscar un momento adecuado para esto, no todo tiene que ser inmediatamente). Incluso puedes realizar algunas preguntas que lleven a profundizar al respecto. 

¿Qué fue lo que paso? ¿Cómo me sentí? ¿Si esta situación tuviera un mensaje para mi, cuál sería? ¿Qué aprendo de esto?. 

  • Generar estrategias para implementar en el futuro, a partir de lo que aprendiste de esta lección. 

Ejemplo:  

La próxima vez que me sienta de esta manera, intentaré respirar y tomarme unos segundos para calmarme. 

  • Buscar diferentes maneras de resolución, encontrando diversas opciones a realizar ante una misma situación. De esta manera estarás impactando en la flexibilidad del pensamiento, habilidad clave para poder adaptarnos de manera adecuada al entorno. 

Ejemplo: 

Cada miembro de la familia propone una solución ante alguna situación. 

Inventar nuevas maneras de jugar con el mismo material. 

Pensar en diferentes maneras de llegar al mismo lugar. 

  • Modelar la propia gestión del error/conflicto.  

Recordemos que todo el tiempo somos modelos de nuestros pequeños, ellos aprenden mucho más de lo que observan y viven que de lo que les decimos que deben de hacer. Hacer consciencia de esto nos permite aprovechar los conflictos para modelar la manera en la que esperamos que lo hagan nuestros niños.  

Ejemplo: 

  1. Estas jugando un juego de mesa con tu familia y te das cuenta de que al miembro mas pequeño se le dificulta manejar la frustración cuando pierde. Muchas veces se busca que ya no pierda o le explicamos “que es un juego, que no pasa nada, etc”. Sin embargo, con estos ejemplos el no esta sabiendo cómo manejarlo. La invitación sería, aprovechar tu turno para modelar  

“Ay perdí (muestras un poco de frustración) – respiras – bueno ya ni modo, en la próxima voy a estar mas atenta a las cartas que salgan” 

  1. Vas tarde en camino al colegio con los niños, para tratar de acortar el camino eliges una ruta donde hay una calle cerrada y ya no lograrás llegar a tiempo (esta situación sería muy frustrante para la mayoría). La invitación sería:  Detenerte, respirar o lo que necesites para calmarte, observar la situación y buscar diferentes maneras de resolver lo que se pueda resolver.  
  • Reflexionar acerca de los desafíos a los que se enfrentan los personajes de los cuentos o películas y platicar acerca de cómo los resolvieron, qué otras soluciones se les ocurren, qué hubieran hecho en su lugar, qué piensan que harán la próxima vez, etc.  

“El aprendizaje está en cada experiencia que vivimos, para que nuestros niños aprendan a rescatarlo requieren adultos que lo modelen y promuevan una reflexión enriquecedora” Ligia Olmedo 

Bibliografía consultada: 

LAS DIEZ REGLAS DE ORO PARA EDUCAR A TUS HIJOS. Aguilar Kubli, E. (2009). Editorial Árbol.