Por: Mtra. Ligia Olmedo Santillana
Cuando hablamos de niños que reciben algún tipo de terapia, también es necesario hablar de una red de apoyo que se entrelaza a su alrededor para mejorar la forma en la que se desempeña.
Los docentes, padres y terapeutas deben estar intercomunicados, eso es claro y se ha dicho muchas veces, pero no solo es eso cada uno debe aportar una pieza al este rompecabezas.
Los padres llevaran la información del niño desde el nacimiento hasta la fecha, además de aplicar las estrategias dadas y realizar tareas (que posteriormente se evaluaran con los terapeutas) modificándose de ser necesario según la etapa. El proceso de la familia aportara un sostén para que todo lo implementado en la terapia y en el aula pueda ser afianzado y transferido.
Los maestros promoverán el aprendizaje de conceptos y habilidades (haciendo adecuaciones de ser necesario) y buscaran diferentes medios de incluir al chico en las situaciones sociales, llevándole a socializar el conocimiento. El docente además compartirá impresiones sobre los avances del niño con terapeutas y padres, fortaleciendo su desarrollo en la escuela.
Los terapeutas además de llevar objetivos claros en el proceso terapéutico deberán compartir estrategias especializadas según el diagnóstico; trabajara con objetivos familiares y escolares ya que buscara el aprendizaje de habilidades en la terapia que sean útiles en la casa y la escuela (siempre teniendo una visión más allá).
El intercambio es clave pero ¿Qué debe hacer exactamente un terapeuta para que la terapia y la clase se vinculen?
Lo primero es pensar que los docentes, como todos nosotros, requieren información y reflexión para tomar conciencia acerca de lo que el niño necesita; así puede modificar su estilo de enseñanza.
En mi experiencia después de informar a los maestros pasamos a una etapa de formar (esta ya incluye el análisis y toma de conciencia que mencione anteriormente) y es cuando se ven los verdaderos cambios en la clase y estilo de enseñanza. Después de una buena sesión de asesoría un docente comento “Ahora entiendo las razones de este chico para comportarse así… y veo que el manejo que le daba no resolvía nada, me faltaba esta información”.
Hay muchas formas para transmitir la información a los que rodean al niño y es muy bueno que el terapeuta sea creativo y busque la mejor forma en cada caso, también sirve pulir las habilidades comunicativas (que son la llave para relacionarnos con los docentes).
A continuación comparto 5 estrategias que nos han funcionado para transmitir e intercambiar información entre terapeutas y maestros:
- Contacta al docente y explica que es lo que realizas con tu paciente.
- Comparte tus objetivos y principales estrategias (clarifica cuales pueden ser usadas en el aula y de qué manera, de ser posible ejemplifícalas).
- Permite que el docente explique la situación que vive con el niño y que exprese sus dudas y preocupaciones. Muestra empatía recuerda que el contexto en el que lo trata es otro y no es su único alumno. Da sugerencias y responde con la información que tienes, si no conoces la respuesta se humilde y explica que no tienes la información, comprometiéndote a buscarla y compartirla posteriormente.
- Fundamenta teóricamente lo que haces con el paciente, de ser posible envía artículos, bibliografía, páginas web, etc. siempre dará credibilidad y seguridad saber el porqué se hacen las cosas.
- Da seguimiento, comunicando con constancia los avances o cambios en el menor.
Este tipo de estrategias pueden intercambiarse de manera presencial, por escrito o en juntas telefónicas, hay que elegir la forma más adecuada dependiendo de la escuela y la familia.
Compartir es parte de la misión del terapeuta, hacer llegar las estrategias adecuadas a las personas que forman parte de la red de apoyo del paciente es la forma de trascender y generar cambios a nivel micro y macro.